Divorcios Conflictivos

Un divorcio en la mayoría de las ocasiones no suele ser amigable por desgracia, pues suele ir acompañado de desencuentros no resueltos y puede existir la sensación de fracaso o decepción, junto a todos los sentimientos que genera separarse de la persona con la que has convivido hasta ahora. Es normal que te sientas como en una batidora de emociones confusas como tristeza, enfado, momentos de euforia, resentimiento, etc. Pero dependiendo de como manejes esas emociones y sobre todo, de la comunicación que establezcas con la otra persona y del asesoramiento de los profesionales que vayan a intervenir, determinará que sea un divorcio pacífico o conflictivo.

El que exista un divorcio conflictivo lo primero que nos puede indicar es que hay una dificultad para las separaciones, una dificultad para renunciar a la pareja y a la vida con esta. Siéndote complicado adaptarte a los nuevos cambios. Otro aspecto evidente de esta dificultad va a ser la comunicación, pudiéndote llevar a situaciones extremas por malos entendidos.

El conflicto nos ata a la otra persona, aunque sea de modo negativo. Y si existen hijos, van a ser la excusa para continuar con los conflictos y de alguna manera no renunciar a la otra persona.

el divorcio, la separación, la despedida abren las heridas más básicas de nuestra existencia, pues el saber que no eres querido por la otra persona duele, queda herido el ego y despierta simbólicamente los temores de la infancia del abandono y la muerte, a desparecer, a tomar contacto con que todo tiene un fin, un límite en la vida. Pueden apoderarse de ti emociones como el miedo, la ira o la tristeza y sensaciones como la ansiedad.

Todo esto se verá influenciado por las características personales que cada uno tenga como:

  • Capacidad de adaptación: dependiendo de como afrontes los cambios y lo nuevo podrás afrontar mejor o peor el divorcio. Personalidades muy obsesivas y controladoras tendrán más dificultad y sufrirán más estrés.
  • Flexibilidad: relacionado también con la capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias, pero también a la hora de escuchar al otro y poder aceptar nuevas propuestas y no obcecándote en una única posibilidad.
  • Permitirse: permiteté sentir y expresar lo que sientes, no reprimas, no tienes que demostrar nada, obviamente sin agredir a los de tu alrededor, es el momento de poder apoyarte en los tuyos y pedir ayuda si la necesitas.

A menudo es el momento idóneo de iniciar un proceso terapéutico, buscando apoyo, pero también buscando contestar preguntas que suelen aparecer como ¿En qué momento se rompió la pareja? ¿Qué paso? o aspectos más individuales como ¿Quién soy? ¿Qué es lo que quiero? y que urgen contestarse para poder superar dicha ruptura.

Si este es tu caso no dudes en contactar conmigo en http://aglaepsicologa.es/contact/

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