El Trastorno Pasivo-Agresivo

Nos referimos al comportamiento pasivo-agresivo, a la persona que muestra continuas resistencias o enfado indirectamente, siendo obstruccionista tanto en sus relaciones laboras como interpersonales.

Normalmente estas personas evitan la confrontación directa y muestran su descontento con resistencias como desidia, terquedad, resentimiento… Tienen dificultades en poner límites y manifestar su enfado, en ocasiones este tipo de comportamiento puede ser consciente, pero normalmente es tan habitual para la persona, que lo realiza de manera automática e inconscientemente.

El comportamiento pasivo-agresivo  no siempre es un trastorno, solo es patológico cuando es un comportamiento repetitivo y afecta en la mayoría de las áreas de su vida.

Las dificultades vienen no solo en mostrar el enfado, sino también puede ser en reconocer que están enfadados. A menudo en estos casos en las familias de origen ha existido el Mito de no mostrar el enfado y de no estar permitido enfadarse.

Los comportamientos habituales pueden ser los continuos olvidos, la tardanza crónica como las personas que por norma llegan tarde a las citas, echan la culpa a los demás desresponsabilizándose de sus actos, las excusas, las mentiras, la generación de caos a su alrededor, miedo a la autoridad y a la intimidad, dejar las cosas para más tarde, sarcasmos, obstruccionismo, se resiste a los consejos de los demás, etc.

El convivir con una persona pasivo-agresiva puede generar mucho enfado y culpa, pues aunque pueden aparentar ser amables y cariñosos, se suele detectar las agresiones sutilmente y esto es común que genere grandes enfados. Como la persona pasivo-agresiva no suele reconocer su enfado y su responsabilidad en la conducta realizada, de manera reactiva la reacción en la otra persona va a ser de un elevado enfado, creándole posteriormente el sentimiento de culpa y responsabilidad de lo sucedido y generando la sensación de frustración y de haber hecho algo mal. La persona pasivo-agresiva puede creer que es una víctima de lo ocurrido, aunque en realidad es de manera encubierta un explotador.

Para mejorar la relación con una persona pasivo-agresiva y ayudarla, hay que generar habitualmente una comunicación abierta y directa, ayudarles a manifestar con palabras lo que les ha enfadado si creemos que ha existido algo que les haya podido molestar, aclarar continuamente sospechas y malos entendidos. Es necesario trabajar una fluida comunicación y asegurarles el hecho de que por mostrar el enfado no se va romper la relación, ni van a perder el afecto o ser castigados. En realidad la persona pasivo-agresiva tiene un gran enfado que no ha sido capaz de mostrar porque se siente indefensa.

Si esta es tu situación y necesitas ayuda no dudes en contactar conmigo en http://aglaepsicologa.es/contact/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Ya has leido esto?

Comentarios

Comentarios