La Vergüenza de Ser

Responder la pregunta de quién soy yo, no siempre es fácil. Pues estamos siempre en movimiento, en cambio. Dependiendo de las circunstancias seré de una forma u otra y en todas ellas seré yo, nunca dejamos de ser. No hay un solo rasgo que me defina, se va modificando con el tiempo, pues tenemos la tendencia de ir ajustándonos e integrando lo que vivimos.

Por lo tanto dependiendo de dónde esté y con quién esté me ajustaré a ser y hacer de una forma, la mejor forma que encuentre para adaptarme y vivir en ese ambiente.

El conflicto, que tenemos todos los seres humanos, se desarrolla de niños, en edades muy tempranas cuando interpreto por el ambiente que mi forma de ser no es adecuada, por ejemplo hacer la lectura de ser malo por sentir celos de un hermano o frases como “nadie te va querer si te enfadas así…” , motes  como “la llorona” o “el sargento”, etc. Quedando este juicio gravado a fuego en mi vida y generándome la creencia de que algo dentro de mi no es adecuado, algo anda mal.  Estas vivencias me llevarán a hacer un ajuste creativo para adaptarme en ese ambiente. Cada uno haciendo lo que mejor pudo hacer en ese momento de su vida, como reprimir el enfado y ser siempre bueno, o pasar desapercibido, hacerme el fuerte tapando mi vulnerabilidad… Ocultando aquello que soy y que he interpretado que era negativo (no significa que lo sea realmente).

La dificultad viene cuando siento vergüenza de quien soy y continúo ocultando lo que soy haciendo lo mismo que en el pasado, que en aquel momento fue lo mejor que pude hacer , pero actualmente ya no me sirve y puede tener más inconvenientes que beneficios. Por ejemplo reprimir el enfado para mantener una imagen de “bueno”, puede generarme malestar, llegando incluso hasta la enfermedad, puedo tener dificultad para poner límites y decir lo que pienso y realmente no ser yo mismo.  O mostrarme fuerte para ocultar mi vulnerabilidad o sensibilidad puede hacer que la gente se aleje de mi, no tener apoyos cuando los necesite y llevarme a una gran soledad, dejando de ser…

Sin embargo, como estamos en continuo cambio, podemos modificar esto, podemos cambiar y hacer otros ajustes. Y el modo para que esto ocurra es solicitando ayuda y apoyo en nuestro alrededor, claro que para ello habrá que superar la vergüenza de pedir para poder recibir, sino esto quedará bloqueado.

Parece que está mal visto pedir ayuda y decir que necesitamos un apoyo, pudiéndonos creer que nos sitúa en una posición inferior. Vivimos en la fantasía de que solos podemos con todo y que hay que estar siempre bien, alimentando nuestra neurosis continuamente. Si rechazo mi parte necesitada, probablemente lo voy a proyectar en el mundo, es decir voy a ver esa parte negada en los demás y no en mí.

Para llegar a estar en paz conmigo mismo debo perdonarme y el mejor camino para esto, es primero perdonando a los demás.  Esto no siempre es fácil y habrá que superar la vergüenza de lo que soy y pedir ayuda. El camino del cambio no es cambiar lo que soy, sino lo que hago para ocultar mi verdadero ser, aceptándome y perdonándome. Algo fácil de decir, pero que puedo tardar toda una vida en conseguir. Si necesitas un apoyo en este proceso no dudes en contactar conmigo en http://aglaepsicologa.es/contact/

 

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