Las Fiestas Navideñas

Estas fiestas a ninguno nos deja indiferente, es una época del año donde nos toca tanto positiva como negativamente. Nos trae el recuerdo de nuestra vivencia familiar en la infancia, de los que ya no están, los que ya no viven con nosotros, los que viajaron, con los que rompimos nuestra relación,… Generándonos un estado amargo, de melancolía y de tristeza.

Es verdad, que es una época de consumismo, pero también de amor, de dar, de demostración de afecto, de reencuentro con amigos y familiares, de toma de conciencia de lo que tenemos y de manifestación de nuestro lado más humano, sensible y solidario.

Obviamente debería ser todo el año así, pero son fechas de invitación a sacar esa parte más bondadosa y de ilusión, conectando con nuestro niño interior, con la fantasía, los sueños y la magia.

Tal vez es una fecha de tregua y de que exista la posibilidad de un alto al fuego en nuestra lucha diaria y nuestros conflictos. De ver más en el otro lo que te acerca, que lo que te aleja. De parar y reflexionar sobre nuestra vida, sobre lo vivido en el año y plantearnos nuevos sueños y objetivos a cumplir, para mejorar y crear cambios, con nosotros mismo y con los de nuestro alrededor.

En estas fechas de reencuentro no puedes cambiar a la otra persona con la que tengas algún conflicto, pero si tu actitud y con ello cambiará tu vivencia.

Puedes quedarte en la distancia y evitar conectar con tu lado más sensible, con una actitud frívola y de hipocresía, dejándote esto una sensación incómoda. Pero te invito a conectar con la ilusión, el amor y la magia de estas fechas y quedarte con el sabor dulce de esa experiencia.

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