Experiencia en Ramana´s garden, India

Experiencia en Ramana´s garden, India

Mi experiencia allí aunque no fue excesivamente larga, fue enriquecedora. Mi trabajo era estar con los niños cuando acababan la escuela, eso significaba estar pendiente de sus tareas, hacer juegos, ir a sus clases de baile, controlar que comiesen, darles sus medicinas y cuidados en la noche, además de hacer sus rezos antes de acostarse. Junto a esto mi compañera y yo íbamos evaluando a cada menor en su desarrollo y ayudando en la evolución de sus capacidades, menores que con 9 años no sabían que era un juguete, o no controlaban esfínteres, menores traumatizados por vivencias violentas,… Sin embargo, a pesar de todo esto, la vivencia era como de una gran familia y estos niños transmitían alegría. Recuerdo una niña que justo entró cuando llegué, no hablaba, era sería, ojos temerosos, no sabía coger un lápiz, en cuestión de dos semanas esa niña reía, jugaba, pintaba, era como si floreciesen.

Allí puedes encontrarte el cielo y el infierno, mi encuentro fue con el lado más espiritual, la compasión, junto con el lado más humano. Me di cuenta que no necesitamos de mucho para vivir, vi las verdaderas prioridades para desarrollarnos, claro que aprecio e hizo que apreciase más las comodidades con las que habitualmente podemos vivir en nuestra sociedad, sin embargo no son necesarias, ni siquiera para ser feliz. La comida cumplía la única función de alimentarnos, no de llenar vacíos. La ropa no importaba, solo era para cubrir el cuerpo y abrigarnos. La ducha era con cazos de agua fría y no muchos por la escasez, pero descubrí que con tres jarritas de agua podías estar realmente limpio, siempre que supieses como administrar esa agua.

En realidad poco importaba todo eso, vivía en un estado de plena tranquilidad, no había prisa, no había estrés y a pesar de las desgracias y penurias que muchos habían pasado, se respiraba alegría, risas y paz, era un refugio para todos. Ahí reafirme mi decisión de ser psicóloga y de poder dar servicio a otros seres humanos, de poder ayudar a encontrar ese halo de luz en las tinieblas, pues si yo lo había podido vivir y encontrar, otros también podrían. Considero que soy afortunada en lo que he experimentado y en lo que tengo. Curiosamente 10 años más tarde en España, acabé trabajando en servicios sociales en el área de familia con menores en riesgo y desprotección. ¿Casualidades de la vida? No creo…

Creo firmemente que la vida es un proceso continuo de desarrollo, aprendizaje y de crecimiento y que esta no para de sorprendernos día a día.

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